lunes, 16 de enero de 2017
Él sin querer se encontró con ella...
Era una tarde tranquila mientras paseaban cerca de los terrenos de la universidad.
Había un sol hermoso que le animaba a ver todo con renovadas ganas y humor.
Cuando el grupo de ambos se juntaron, él no pudo dejar de notar que ella contenía la mirada perdida en algún punto de su interminable espacio, de donde jamás volvería nunca más.
Su frialdad le heló los huesos. Ella... estaba rendida.
Quizás ese hecho, esa actitud le sentó de lo mas llamativa.
Entonces volvió a inspeccionar con asombro sus facciones, y lo atractiva que le parecía aquella extraña seriedad. Lo bien que le quedaba la ropa que utilizaba y lo afortunado de poder ver como sus cabellos se mecían con el agitar del esporádico viento.
Pero esos ojos lo desubicaban... comenzó a sentirse triste por esa mirada de piedra.
Entonces su risa se quebró, le pareció sentir una presión en el pecho y el silencio inundó el negro vacío.
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