viernes, 27 de enero de 2017

PSICOLOGÍA DEL PROCESAMIENTO DE LA INFORMACIÓN...



      Aunque la psicología cognitiva tiene una corta historia, podemos distinguir en ella dos momentos importantes: desde su origen, en la década de los cincuenta, hasta la segunda mitad de los años ochenta ha dominado un marco teórico al que podemos llamar psicología cognitiva clásica o psicología del procesamiento de la información; desde finales de los años ochenta domina, sin embargo, el conexionismo.
     Las tesis fundamentales de la psicología del procesamiento de la información son las siguientes:

  •          los estímulos se entienden más que como causas de las conductas como unidades informativas o "inputs";
  •          el sujeto no es un receptor pasivo de dichos inputs, sino que los analiza, los almacena y los procesa, hasta generar unidades de salida u "outputs";
  •          las distintas transformaciones de la información se realizan siguiendo reglas o procedimientos; puesto que llamamos algoritmo a una regla para la transformación de símbolos y computación a la aplicación de dichos algoritmos a unos datos de entrada para producir unos datos de salida, cabe considerar a la mente como un procesador -o computador- de la información;
  •          cada elemento informativo está localizado en unidades del sistema a los que cabe llamar representaciones; las representaciones pueden ser un concepto, una sensación, un juicio);
  •          siguiendo el modo de funcionamiento de los ordenadores tradicionales -el ordenador Von Neumann- el procesamiento de la información es serial: primero se procesa un dato, luego otro, luego otro...

   Como también el ordenador es un sistema de procesamiento de la información de propósito general, muchos psicólogos han considerado útil la metáfora del ordenador, la idea de que su funcionamiento no tiene que ser muy distinto al del funcionamiento de la mente. El ordenador también se ha utilizado para simular los procesos mentales: si el psicólogo cree encontrar los distintos mecanismos que sigue nuestra mente en la realización de una tarea (como puede ser la resolución de un tipo de problemas o el reconocimiento de formas) puede intentar trasladar dichos procedimientos a un programa informático; si el ordenador consigue con dicho programa los mismos resultados que nuestra mente, parece que la hipótesis del psicólogo sobre dichas actividades mentales queda un tanto verificada.

      
  La psicología cognitiva se ha preocupado por los aspectos informativos de nuestra vida psíquica, pero ha desatendido los emotivos y volitivos. Como el propio Fodor reconoce (Fodor es uno de los más importantes defensores de éste punto de vista) la psicología cognitiva sólo puede aspirar a describir la estructura y procesos de nuestra vida psíquica racional.

Fuente: http://www.e-torredebabel.com/Psicologia/Vocabulario/Procesamiento-Informacion.htm

Cuidado con la gente que ha sido herida, ya sabe cómo sobrevivir...



Cuidado con la gente que ha sido herida, saben muy bien cómo sobrevivir. Tienen la piel curtida en mil batallas y el corazón protegido tras una armadura oxidada pero resistente. Ya no admiten las mentiras ni los egoísmos, saben cómo defenderse de las palabras que hacen daño y se valen por sí mismas aún en las situaciones más complicadas.
Este tipo de encrucijadas vitales tan conocidas las pueden originar diversos factores. Podríamos hablar de hechos traumáticos, sin embargo, en la actualidad, si hay una dimensión que se extiende como un virus implacable es el dolor emocional. La vida duele, y lo hace de muchas formas. De hecho, en ocasiones, no hace falta recibir un impacto puntual y devastador para experimentar el inicio de una herida profunda, esa que nadie ve

“Cuanto más grande es la herida, más privado es el dolor”-Isabel Allende-


Existe un libro muy ilustrativo sobre el tema titulado “Microaggressions in everyday life”, donde nos hablan precisamente de esas pequeñas agresiones que podemos recibir en el día a día a través del lenguaje y del trato que, sin llegar a ser golpes directos contra nuestro cuerpo, conforman una erosión vital y emocional desoladora.
La vida duele, y extiende sus zarpas agresivas de muy diversos modos y a través de múltiples mecanismos. Tanto es así, que son muchas las personas que caminan por la calle con sus heridas abiertas, incapaces de reconocerlas pero sufriendo sus efectos a través de la indefensión, el mal humor, la amargura y el cansancio extremo.
Sin embargo, quienes han sido capaces de identificarlas, sanarlas y aprender de ellas, están hechos ahora de un material diferente. En la aleación de su corazón disponen de un componente casi mágico: la resiliencia.

La resiliencia nos hace especiales: nos convierte en héroes

Los hechos traumáticos, ya sean los ocasionados a raíz de un accidente, una pérdida, un abuso o la destrucción sufrida a causa de una relación afectiva, tienen la capacidad de transformarnos. Ese cambio puede llevarse a cabo de dos modos: vetando por un lado toda nuestra capacidad para seguir disfrutando de la vida o por otro, reinventarnos para ser mucho más fuertes tras lo ocurrido, permitiéndonos así segundas y maravillosas oportunidades.
Es una extraña paradoja. El dolor emocional es como mirar día a día a una Gorgona, ese ser mitológico con serpientes en la cabeza capaz de transformarnos en piedra. Sin embargo, si vamos provistos por un escudo veremos al monstruo a través de su reflejo para poder vencerlo, para poder destruirlo.

"Necesitamos herramientas, adecuadas protecciones psicológicas con las que propiciar una transformación que nos convierta en héroes de nuestras propias batallas."


Los héroes y la química cerebral

Ahora bien, algo que saben los psicólogos y neurobiólogos es que no todo el mundo logra dar ese paso. No todo el mundo llega a activar ese mecanismo de supervivencia instalado en nuestro cerebro como es la resiliencia. Hans Selye, bioquímico canadiense de principios del siglo XX demostró que la resiliencia es, ante todo, una adaptación a una situación de estrés. Nuestro sistema nervioso simpático necesita “calibrarse”, recuperar la calma y el equilibrio. Para ello, ordena que determinadas hormonas  se encarguen de recuperar esa homeostasis.

Si el miedo nos supera nos quedamos bloqueadosNos convertimos en piedra. Factores como nuestra herencia genética hace muchas veces que tengamos una mayor o menor disposición a ser resilientes. A su vez, el hecho haber tenido una infancia traumática también causa un impacto determinado en nuestra química cerebral.
El estrés tóxico interrumpe el desarrollo normal del cerebro del niño, aumentando así su vulnerabilidad emocional llegada la edad adulta. Sin embargo, la buena noticia es que a pesar de que la resiliencia tiene unas bases neurológicas que nos determinan, sus mecanismos se pueden entrenar.
Porque los héroes no nacen, los auténticos héroes emergen en los momentos de adversidad.

Esa herida te ha enseñado a sobrevivir

La palabra “trauma” significa literalmente “herida”. Hay un daño que no se ve pero cuyo impacto llega a todos los ámbitos de nuestra existencia. Richard Tedeschi, psicólogo de la Universidad de Carolina del Norte y notable especialista en este tema, nos explica que cuando una persona está herida por dentro lo primero que pierde es su confianza en el mundo.

“Para cuando la razón ya entiende lo sucedido, las heridas del corazón ya son demasiado profundas” -Carlos Ruiz Zafón-

Todo su sistema de creencias se derrumba y su confianza en el futuro se desvanece por completo. No hay presente ni aún menos un mañana. La labor de “reconstrucción” es minuciosa y compleja, no es como aguardar a que un hueso roto se una, en realidad, es casi como tener el alma rota y coger pedazo a pedazo para colocarlo de nuevo en su lugar.



A su vez, el doctor Richard Tedeschi pone el énfasis en un error muy concreto que suele hacer la sociedad en general. Cuando una persona sufrió abusos en su infancia, cuando un hombre debe hacer frente a la pérdida de su pareja tras un accidente de tráfico o cuando una mujer maltratada deja por fin al maltratador, es común que muchos de nosotros lo primero que sintamos es lástima por ellos.
Más aún, hay quien sin decirlo en voz alta, piensa aquello de “eso no se supera, deben estar rotos por dentro, su vida se acaba ahí”.
Pensar esto es un error. Nunca debemos infravalorar a quien ha sido herido/a. La neuroplasticidad cerebral es infinita, el cerebro se reprograma y la resiliencia nos reinventa, nos hace fuertes y nos ofrece nuevos escudos no solo para hacer frente a cualquier Gorgona. Nos abrimos camino por nosotros mismos para encontrar nuevas felicidades.

Imágenes cortesía de Anne Julie Aubry, Benjamin Lacombe
Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/cuidado-gente-herida-sabe-sobrevivir/
(Por Valeria Sabater)


lunes, 16 de enero de 2017


Él sin querer se encontró con ella...
Era una tarde tranquila mientras paseaban cerca de los terrenos de la universidad.
Había un sol hermoso que le animaba a ver todo con renovadas ganas y humor.
Cuando el grupo de ambos se juntaron, él no pudo dejar de notar que ella contenía la mirada perdida en algún punto de su interminable espacio, de donde jamás volvería nunca más.
Su frialdad le heló los huesos. Ella... estaba rendida.
Quizás ese hecho, esa actitud le sentó de lo mas llamativa.
Entonces volvió a inspeccionar con asombro sus facciones, y lo atractiva que le parecía aquella extraña seriedad. Lo bien que le quedaba la ropa que utilizaba y lo afortunado de poder ver como sus cabellos se mecían con el agitar del esporádico viento. 
Pero esos ojos lo desubicaban... comenzó a sentirse triste por esa mirada de piedra.
Entonces su risa se quebró, le pareció sentir una presión en el pecho y el silencio inundó el negro vacío.

Quien soy ahora?...


Se puede?
puede uno estar en contra de todas las probabilidades, estadísticas y aun así utilizarlo sorpresivamente a su favor, en su contra (en contra de ello)... en algún determinado momento crucial?
Demasiadas condiciones necesarias no crees? Cómo si tuviera el potencial de ser un héroe, si claro.
Hacer eso de esa forma que me gustaría supondría la alineación de las estrellas. De hecho que se alineen las estrellas sería más fácil.

Esta bien... perdí, no debería darle tantas vueltas a eso.
Quizás no sea tan humillante después de todo.
Solo el momento posterior, y el otro, y el otro y así sucesivamente hasta cierto punto donde debería frenar no?... debería.

Hoy me di cuenta como entiende mi mente algunos hechos. Al menos, me acerque a la idea.
Siempre fui de tener fantasías de temores, o simples pensamientos para entretenerme, o para prevenir, saber afrontar, suponer mi forma de actuar, estar preparado...
Que pasaría con mis amigos y conocidos si se enteraran que perdí la memoria?
Creo que la gran mayoría lo lamentaría bastante pero se aferrarían a la idea de que aun estoy e intentarian devolverme recuerdos, crearlos de nuevo.
Pero que pasaría cuando se den cuenta que no soy el mismo... que soy... otra persona?
Intentaran cambiarme? me aceptarían?

A veces creo que muchas personas incalculablemente importantes tienen amnesia temporal.
No tienen memorias mias, yo ya no valgo lo mismo. Lejos de ser la persona a quien admiraban.
Si les hablo no sienten igual, mis palabras jamás les llegan como solían hacer.
Entonces, perdí a esas personas?
el simple hecho me aterra.
Como explicar cuanto te destroza saber lo que se perdió?
Sé que jamás lo entenderías, pero me gustaría que lo hicieras.
Creo que en el trasfondo esto de la memoria sería como lidiar con un muerto. 

Aunque bueno quizás... en mi mente, siga habiendo algún lugar vivo donde aun.. juguemos en el bosque mientras el lobo no está.