miércoles, 26 de octubre de 2016
Habíamos llegado temprano con mi hermano, así que tuvimos tiempo de conversar un poco.
Al igual que yo, él estaba preocupado por la situación de no saber mucho que hacer los findes.
Extrañamente nuestras vidas habían tomado un rumbo incomodo, inapropiado. Tal si todo esto tuviera mas de falsedad que de realidad. Al decir verdad, no lo creíamos, mirábamos de reojo con dudas en las esquinas, con dudas sobre la misma cotidianidad.
Pensé entonces en la idea mas inminente, la más próxima en referencia a lo agradable.
En diciembre se estrena Assassins creed, una película. Es una gran oportunidad para aprovechar y salir al cine me dije.
Siempre me gusto ir al cine, el aire se vuelve renovado, aparecen imágenes de lugares y personas que no veo todos los días.
Siempre me encargue de guardar una gran porción de potencia para desprenderme del mundo y fantasear en otro. Las películas me ayudan en ese proceso.
Porque él creía que detrás de aquel telón había una función, detrás de las fibras y revestimientos pobres y sucios... había en realidad una vida oculta. Un lugar diferente alejado de las leyes humanas.
No sabía si la vida lo había llevado a ese lugar de decadencia, o si sin querer el termino ahí.
Muchas veces se predispuso a luchar al respecto, pero jamas encontró reales soluciones.
Como podría ver cada situación ocurrida? como llegaría a comprender los acontecimientos del presente? las distancias, los abandonos.
En todo caso, eso no salia de las posibilidades, todo era parte de ciclos intermitentes entre estados estables e inestables.
Simplemente el caos había adoptado la forma del desorden.
Las piezas habían sido desencajadas, nadie vio como, pero el efecto quedaba patente de alguna manera que quizás no era tan evidente, se veía todo magullado, con daños, pero nada aseguraba la irrupción de las fuerzas.
Ante la infiltración de cosas ocultas, secretas, desconocidas, él no podía mas que intentar aceptarlo, mientras el desacomodo se movía esperando a encontrar un lugar nuevo a cual llamar hogar.
No sabría darlo a entender, pero incluso aquel sillón se había desencajado, aun estando en el mismo aparente lugar.
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