viernes, 14 de noviembre de 2025

 

Se supone que no debía ocurrir.

Tantos años parecidos a un angustiante río estancado del que se asoman los grumos del agua podrida... 

Al fin se había preparado para fluir. Primero la naturaleza hizo su parte agrietando los troncos por los que el agua pudo seguir. Y después su propia constitución hizo el resto permitiéndole filtrarse en su lecho, aunque el líquido creyera que era imposible y que ya era parte de un cause estropeado. El final de la meta.

No recordaba lo que se sentía. 

Podría estar soñando?

Las frases se hacían confusas y un tanto dolorosas. Se hacían con una marca cruel cómo si estuvieran diseñadas para mí. Un recordatorio de estar maldito.

El mismo tiempo se había hecho distinto... con ráfagas de segundos tan ambiguos que la mezcla resultante era muy extraña. El olor, la sensación, el tacto, algo sin ser evidente recorría detrás de sus horas. Como enredaderas atrapando núcleos esparcidos, para conformar una red. Y los pensamientos seguían esas conexiones y bifurcaciones para llegar de un extremo a otro.

Si te lo dijera no lo creerías.

Los cúmulos de su tiempo se hicieron estrellas y supernovas. Galaxias y planetas, agujeros negros y destellos de años luz de distancia. Y llegaron aquí, para ser susurrados a una consciencia.

No queda otra opción que intentar.