Me pregunto a veces cuan perturbado estoy con las movida de la mente.
Si es simplemente el gusto por ese dolor o si es una conexión malograda que se comenzó a repetir como habito.
Hoy tuve un sueño largo en el que ocurrieron muchas cosas.
Entre tantas cosas recuerdo vagamente la parte en donde estaba caminando. Cuando de repente vi un escrito en alguna pared. Era el link de un blog que yo conocía.
Pero antes que detenerme seguí avanzando, mas por impulso que por cualquier otra cosa. Me dirigía hacía algún lado quién sabe dónde, pero lo hacía. Después me di cuenta que tenía ganas de detenerme y ver ese link de la pared con mas detalle, como un querer secreto del que intentas que nadie lo note al deberse claramente a una "debilidad". Así que casi sin pensarlo mucho regrese en mis pasos para admirar de nuevo el escrito que me tenía intrigado. Lo que siguió fue lo mas importante del sueño.
Al estar volviendo y dar con el escrito me encontré con su presencia, caminando para la dirección a la que yo me dirigía antes, tal si estuviera siguiéndome. Al cruzarnos por al lado y notar que yo ni siquiera me detendría se giró hacia mí y me dijo "fracasado"... el impacto de las palabras no tardó en llegar, pero ante tal situación yo preferí seguir caminando, intentando evadir el dolor. Por un lado quería detenerme y hacer como si nada de todo lo que había ocurrido sucedió realmente, entonces saludar con el gesto mas alegre que me saliera. Pero por el otro intentaba buscar la conocida atención que buscamos las personas. El simple hecho de degustar el sorbo de cuando sabes que te buscan. Tal vez esas frases que dejaba caer no eran mas que su engaño para llamar la atención. Lo que sucedía era que esas palabras eran tan precisas y tan hirientes que era difícil intentar no evitarlas saliendo rápido de allí. Eran cosas del estilo que había fallado, que daba vergüenza, que era un cobarde. Pero me mataba el hecho de que se giro para seguirme un tramo y decirme todo aquello mientras yo no podía hacer mas que trastabillar en mi andar lento y agónico, entretanto mis pisadas chocaban contra muros imaginarios. Luego el sueño cambió para representar otra escena intentando ayudarme con otra cuestión y hacer las pases con mi aspecto.